CASTILGRIEGOS
A un kilómetro y medio al sur de la villa de Checa (Guadalajara), se emplaza Castil de Griegos, un castro de la Edad del Hierro, construido sobre la cima de un elevado cerro de gran valor estratégico, que controlaba el pequeño valle por el que discurre el arroyo Genitoris, afluente del río Cabrillas.
Este poblado celtibérico se encuentra ubicado junto a una importante vía de comunicación natural utilizada desde la Prehistoria, que permite el tránsito del Alto Tajo en sentido norte – sur a través de esta zona serrana de los Montes Universales.
Su singularidad viene dada por la existencia de dos recintos amurallados contiguos e independientes entre sí, destacando un complejo sistema defensivo compuesto por torres, fosos y murallas, concebido para salvaguardar a sus pobladores y a las actividades artesanales que realizaban.
Tanto la monumentalidad de sus defensas como la funcionalidad del poblado, convierten a Castil de Griegos en un referente de la cultura celtibérica en el Alto Tajo, desde sus etapas formativas en el siglo VIII a.C., hasta la conquista por Roma de estos territorios.
Al pie de Castil de Griegos, en el fondo del valle, se encuentra la necrópolis de Puente de la Sierra, lugar donde sus gentes se enterraron, siguiendo el rito funerario de la incineración.
